Elop

"Un día por la noche sentada sobre una macetera por una avenida muy conocida me preguntaron que si era puta. Solicitaban un servicio de sexo por horas. La cuestión es que ni soy puta ni llevaba la vestimenta característica que usa una sexoservidora de la ciudad, incluso puedo asegurar que a primera vista lo que menos parezco es una puta. Y lo que más me dio curiosidad es que me lo preguntaron de la manera más educada que imaginé que lo preguntara un hombre. Considero que fue uno de los peores momentos para preguntarmelo ya que estaba mal emocionalmente, ya sabes, llorando por sentimientos, por algo, por alquien. Aunque fuese el peor momento, creo que fue el ideal para que dejara de llorar y sonriera un poco. ¡Primera vez que parezco prostituta!
El tipo que me lo preguntó se veía un hombre que acabara de trabajar y viniera cansado y que a pesar de eso se hubiese ido a una cantina a tomarse unos tequilitas o algo más que tequilitas porque sus ojos se veían rojos, muy rojos. O tal vez era velador y dobló turno. O tal vez ni esa cosa ni la otra; pero aunque fuese una puta, no me hubiera acostado con él. Estaba feo y vestía de negro. Hace diez minutos me consideraban una puta. Ahora me da risa."

-Feliz noche chicas-
-Yo no trabajo para ellos, ellos trabajan para mi-
-Más que un trabajo, es diversión-
-Yo creo que en las noches es cuando hay más vida en las calles-
-Entre nosotras creamos un día para celebrarnos-
-Pásale-


Elop.
Elop

Secreciones de veneno y ternura que envenenan la respiración de los árboles que nacieron en esa tierra carcomida por los pies de la humedad.
Rayitos de sol que queman las hojas más inocentes y se caen a mis pies implorandome un poco de eso que me hizo volver a respirar. Eso que se robó el cesped verde vivo. Verde mata. Verde piel. Verde y tan verde de amor desconocido y perdido en alguna gota de agua en el suelo. Se podría encontrar para comerlo, despellejarlo y dejarlo sin sangre hasta ser feliz. Inagotablemente feliz para que me envidien las hojas y el cesped y cada gota que pise hasta morirse y elevarse. Matarlas hasta con mis ojos y que nunca más me hagan daño.
Tremendo universo inmortal. Nada cabe en mi alma que no esté vivo y que me haga morir día a día. Morir viviendo. Vivir muriendo y permaneciendo en el mismo retrato de mi avidez. Que sople el viendo hasta aturdirme con sus miserables cancioncitas de amor débil que me caen como trapito húmedo en mi frente. Que se caigan las hojas y la tierra tenga vida...y que se vaya la vida cuando me dejen tus ojos.

Elop.