Elop


No era muy tarde cuando me di cuenta de que realmente mi cabeza pensaba y pensaba hasta parecer que iba a salir de ella la voz de todo lo que contenía. Traté de sumergirme en las aguas de lo que algunas personas llaman abandono, yo llamo la pausa, la pausa de todo lo que sigue, de todo lo posible. La pausa apacible que me transforma en algo superior.

Entré y llegué a un espacio sobre la tierra, un espacio desde donde se veía pequeño ese inmenso pedazo de todo. Eran pocos los seres que estaban conmigo y no eran precisamente humanos, había gotas de lluvia gigantes, peces amarillos corriendo en patines, pedazos de frases célebres flotando. Encontré el piso mojado con olor a lluvia, lluvia que nunca llegó, mis zapatos no sé en qué momento desaparecieron pero mis pies probaron el frío de la tierra de contradicciones mezcladas entre mis dedos y lo que me sostenía. Parecía goma, goma sucia, goma usada, goma que no me dejaba caminar ligera, era goma podrida salida de las lágrimas del cielo o tal vez lágrimas del sol llenas de metales desconocidos pero que daban curiosidad por sus colores.

Llegó un momento en el que pude salir de esa superficie y empecé a flotar. Flotaba con una tranquilidad tal vez impredecible. Nunca llegue a saber si tenía alas. Pero flotaba y miraba desde arriba lo que los demás no podían. Lo que los demás querían mirar y no lo hacían porque nunca pisaron esa goma. Se me pegaban las frases celebres en la espalda y bailaban entre mi espalda y mi columna.

Escuché la voz de mi padre diciendome que le parecía ridículo verme en ese lugar a mi también como el. Nunca lo vi. "Ni se te ocurra buscarme porque no me vas a ver niñita. Y no soy tu padre. Soy tu abuelo. ¿Me parezco a tu padre verdad?. ¿Te asusta que sepa lo que estás pensando?. Salte de este sueño y cuando llegues a tu cama, duerme. Y me saludas a tu papá"

Mientras mi abuelo me hablaba lo único que hacía era mover los dedos de mis pies en esa goma que me atraía demasiado. Tando que me senté en el piso y la tomé con mis manos con el único fin de ponermelo en la cara como jabón de ducha. Era una crema bastante rica para mi rostro. Olía a nuez, tal vez a almendra. Sabía a almendra. Si, realmente era una goma hecha de almendra. La almendra. Abrí mis ojos y aparecí en mi baño frente al espejo con la misma goma en mi cara. Una goma blancuzca ya. Mi rostro era diferente. Volví a escucharlo. Mi abuelo. "Bienvenida". Caían gotas en mi cama pero no se mojaba. No era agua. Me limpié y vi mi silueta por el espejo y entre mis dedos corria flujo sanguíneo que desaparecia poco a poco por el piso.

Elop.
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